PILAR NÚMERO 2. LA ACTIVIDAD FÍSICA. Vamos a cambiar las estadísticas
Nuestro cuerpo está diseñado para el movimiento y la actividad, para la producción y el consumo de la energía que permite el desarrollo de las distintas funciones fisiológicas y metabólicas.
Pero los estudios dicen que no lo hacemos, un 42% de la población española no realiza ningún tipo de actividad física. Ocupamos el 4º puesto de entre los países europeos con mayor índice de inactividad.
¿Y cómo nos afecta ese sedentarismo a nuestra salud?
Pues es un problema más serio de lo que nos imaginamos. La OMS estima que el sedentarismo provoca el 6% de las muertes en el mundo y causa un 22% de los casos de cardiopatía isquémica entre otros problemas.
De hecho, hay un estudio reciente, donde se asegura que hasta 2030 se producirán en el mundo casi 500 millones de nuevos casos de enfermedades derivadas de la inactividad física. Por lo tanto no es un problema banal.
¿Qué consecuencias tiene el sedentarismo para nosotros?
El mayor riesgo del sedentarismo es que además suele ir acompañado de elecciones alimentarias poco recomendables y eso puede desencadenar o llevar al empeoramiento de enfermedades crónicas como la diabetes o la hipertensión, así como a la pérdida de flexibilidad en las articulaciones y del tono o la fuerza muscular.
El estado de ánimo también puede empeorar, así como nuestra calidad del sueño y la resistencia al estrés.
Otra gran perjudicada aquí es la microbiota, la falta de actividad física va a influir de forma negativa en la variedad y en la cantidad de nuestras bacterias intestinales.
Ya sabemos de qué forma nos afecta el sedentarismo, pero hacer actividad física, ¿qué nos aporta?
-A nivel físico: el ejercicio aumenta la masa muscular y la densidad mineral ósea, mejora la condición respiratoria, fortalece el sistema inmune y disminuye el riesgo de desarrollar hipertensión arterial y problemas cardiovasculares, reduce el riesgo de padecer diabetes tipo 2 y ciertos tipos de cáncer, como el de mama y el de pulmón. Beneficia a nuestra microbiota, además nos ayuda a mantener nuestro balance calórico.
-A nivel psicológico: mejora el estado de ánimo por la liberación de endorfinas, serotonina y dopamina, aumento de la autoestima, reduce el estrés, mejora la calidad del sueño y mejora el funcionamiento cognitivo.
Ya estamos viendo los beneficios tan grandes que tiene para nuestra salud física y mental, además es quizá el pilar más fácil de incorporar, podemos empezar con pequeñas caminatas e ir aumentando resistencia y poco a poco ir introduciendo ejercicios de fuerza, porque no debemos olvidar que lo ideal es combinar fuerza y cardio. Al comenzar a hacer actividad física, vamos a comenzar a dormir mejor y también vamos a tener menos "antojos", con lo que vamos a empezar a comer mejor, poco a poco a vamos a ir sin darnos cuenta incorporando los hábitos de forma paulatina.
El mejor momento para comenzar es hoy mismo. 🍎
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