PILAR NÚMERO 1. Parte I. Dormir nos reinicia la vida.

El orden de los pilares realmente no es importante, lo importante es que los incorporemos a nuestra vida si queremos mantener o recuperar nuestra salud, también si queremos vivir de forma plena y si queremos ser felices, (sí, la felicidad la vamos a sentir cuando de verdad vivamos cuidando nuestro cuerpo como el templo que es, y a lo largo de las entradas del blog vais a entender las razones por las que digo esto).

Respecto a lo dormir nos reinicia la vida, pues más o menos es así, lo que nos ocurre cuando dormimos y ojo, cuando me refiero a dormir es, dormir entre 7 a 9 horas, de noche cuando nuestra glándula pineal segrega melatonina, sueños sin interferencias y con sus fases Rem y No Rem, es decir, dormir como dios manda. Si el sueño no es de calidad, pues el efecto en nuestro organismo va a ser diferente, ya si no dormimos, pues la historia es otra, os explico por qué.

Pero empecemos de cero ¿qué es el sueño?, pues aunque parezca una pregunta sencilla no hay una respuesta definitiva, pero podríamos definirlo como un fenómeno necesario para la supervivencia, que ocurre rítmicamente a diario y que se inicia en la noche cuando la glándula pineal libera melatonina en el cerebro, una hormona que actúa como marcador del tiempo para dormir.

Ahora bien, ¿qué pasa durante el sueño?

Pues como decíamos si no se reinicia la vida, casi. Se producen cambios en el organismo que afectan prácticamente a todos los sistemas, se ralentiza la respiración y el ritmo cardíaco, se relaja la musculatura y la temperatura corporal disminuye. A su vez, segregamos hormonas que afectan a la regulación de la energía, el peso, el crecimiento y el estrés.

Se consolida la memoria, se restaura el cerebro, hace que podamos estar enérgicos al día siguiente y muy importante se regula nuestro sistema inmune.

Todo esto de manera muy resumida, porque podríamos estar horas hablando de los beneficios del sueño.

Pero, si no dormimos , ¿qué pasa?

Vamos a estar fatigados, cansados y además con excesiva somnolencia diurna, pero eso no es lo peor, lo peor es que la privación crónica de sueño, produce cambios metabólicos, endocrinos e inmunológicos.

Cada vez hay más evidencia científica sobre la falta de sueño y su derivación en intolerancia a la glucosa y diabetes, incremento de la actividad del sistema nervioso simpático e hipertensión o reducción en la secreción de leptina y obesidad.

También se ha descrito la asociación de un sueño de corta duración con la aparición de enfermedades cardiovasculares, perfil lipídico, calcificaciones en las arterias coronarias o diversos tipos de cáncer.

Se ha demostrado que en personas jóvenes, la pérdida de sueño puede ocasionar una disminución de la secreción de la hormona del crecimiento en etapas posteriores, alterándose el control de la proporción de grasa y músculo en el cuerpo, tendiendo a sufrir sobrepeso.

Otra relación que no podemos obviar, es la de un sueño inadecuado y niveles bajos de leptina, una hormona que regula el metabolismo de los carbohidratos, lo que hace que el organismo los "anhele" más y aumente su consumo.

Esos sueños cortos o de mala calidad, también están relacionados con la obesidad, aquí entran en juego dos hormonas, leptina (esa de la que hablé antes, que además se encarga de disminuir el apetito) y como dije está disminuida ante ausencia de sueño y la ghrelina (está es la que hace que tengamos hambre), pues ésta lo que hace es que aumenta, es decir, el desastre está servido.

Tenemos que saber que tantos sueños cortos como muy largos son contraproducentes para el estado de bienestar y la salud física y mental. 

No solo la cantidad de sueño es importante, la calidad y la continuidad también son fundamentales para que el sueño sea reparador.

Para ayudar a tener un buen descanso, hace años se viene estudiando lo que se llama higiene del sueño, que son una serie de recomendaciones para ayudar a tener un sueño realmente restaurador. 

-Procurar irse a la cama y levantarse a horas similares.

-Intentar dormir entre 7 y 9 horas.

- Evitar el uso de dispositivos, tablets, móviles, incluso tv 2 horas antes de irse a dormir.

-Dormir en total oscuridad.

-Intentar que el ambiente sea silencioso.

-Mantener la temperatura entre 18 y 21 ºC.

-Elegir un colchón de firmeza media.

-Evitar almohadas altas y de plumas.

-Mantener la habitación limpia y ordenada.

-Apagar el móvil o ponerlo modo avión antes de dormir.

-La habitación no debe usarse para estudiar o trabajar.

Estas indicaciones han sido propuestas por la sociedad española del sueño, para garantizar y mejorar la salud de los ciudadanos.

Para terminar esta primera parte, no podemos olvidarnos de la siesta. Pues bien, aquí hay mucha controversia sobre su idoneidad. Pero la mayor parte de los estudios coinciden en que siestas cortas de 20 o 30 minutos potencian la alerta y mejoran el rendimiento cognitivo, sin afectar negativamente al sueño nocturno.

Después de todo esto creo que deberíamos prestarle un poco más atención al descanso, nuestro cuerpo y nuestra mente nos lo van a agradecer.

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